Empecé a escribir para desahogarme de mis emociones, pero terminé conversando con mi alma amiga. Mi alrededor a menudo me dice, que ser intensa, sensible y emocional no me corresponde, pero no toma en cuenta mi terquedad, la voluntad de experimentar esta vida y cada sentimiento que llega y se va. Escribo y luego me doy cuenta, que estos poemas, rimas, cuentos y letras, existen por sí mismas, yo sólo soy la puerta por la que entran.